La actriz Alejandra Majluf expuso en Gran Hermano las dificultades de su relación paterna durante una dinámica por el Día del Padre. Majluf, de 62 años, rompió en llanto al recordar las severas exigencias y la falta de afecto de su padre, un bombero de profesión. Evocó que su padre la soltó de la mano en el mar, casi provocando un ahogamiento, y cómo se opuso firmemente a su deseo de ser actriz.
Alejandra Majluf, quebrada en Gran Hermano: "Mi papá me decía que era una fracasada"
Alejandra Majluf quebró en Gran Hermano al relatar el vínculo distante con su padre, quien la tildó de 'fracasada' y le advirtió sobre su vocación artística.
En medio de la emoción general, Majluf compartió experiencias dolorosas. Según su relato, el hombre le advirtió que como actriz "nunca iba a conseguir nada", sugiriéndole que la abogacía le brindaría todas las oportunidades. Ante la negativa de ella de renunciar a su vocación, él le comunicó que dejaría de verla.
La dura advertencia sobre la carrera actoral de Alejandra Majluf
La participante explicó que su padre, un hombre imponente, la condicionó profesionalmente. A pesar de su advertencia, Alejandra decidió seguir su camino artístico e ingresar al Conservatorio Nacional, aceptando la posibilidad de no verlo más. Su padre, fiel a su palabra, nunca asistió a ninguna de sus obras ni acompañó su recorrido profesional. Majluf interpretó esta actitud como una lección de "lo que no hay que hacer", la cual no desea repetir con su propia hija.
Majluf también relató un episodio en 2017, luego de enfrentar una crisis económica que incluyó la quiebra de su productora en Madrid. Al contactar a su padre para saludarlo por su cumpleaños, él la calificó de "fracasada", una frase que marcó profundamente a la actriz. A pesar del dolor, Majluf busca comprender el origen de esta dureza, atribuyéndola a la propia crianza rígida que su padre recibió de su abuelo. Reflexionó sobre la dificultad de transmitir afecto cuando este no ha sido recibido.
Actualmente, Majluf reside en la casa que perteneció a su padre, interpretándolo como un cierre simbólico. Describió a su progenitor como una persona "simpática y amorosa para todos los amigos", pero incapaz de brindarle afecto personal. Al finalizar su testimonio, fue consolada por sus compañeras Andrea del Boca, Yipio y Mariela, en un momento de empatía dentro de la casa.